Ariane Janer entrevista

De bióloga a consultora de empresas, Ariane Janer ha pasado décadas desarrollando una profunda comprensión del turismo sostenible y las complejidades de la industria que lo rodean. En esta entrevista, nos comparte su travesía desde conservacionista hasta líder del turismo sostenible e innovadora, gracias a su trabajo como cofundadora de EcoBrasil (la Asociación Brasileña de Ecoturismo), miembro fundadora de la Global Ecotourism Network – GEN (Red Global de Ecoturismo), y propietaria de la exitosa firma sostenible del negocio de consultoría, Bromelia.

Ariane nos explica también los retos de posicionar un país tan grande y diverso como Brasil como un eco-destino, y cómo GEN recurrirá a su vasta experiencia acumulada para guiar a la industria internacional del turismo sostenible en la dirección correcta.

Aprende sobre:

  • Los elementos clave para mejorar la calidad y la sostenibilidad de las empresas turísticas;
  • Por qué la localización y los costos afectan el desarrollo del turismo sostenible en un país tan grande y diverso como Brasil;
  • Qué tener en cuenta al asociarse con el gobierno, industria turística y ONGs de conservación;
  • Principales desafíos de mantener el atractivo de un buen producto de ecoturismo;
  • Cómo la Global Ecotourism Network – GEN  (Red Global de Ecoturismo) ayuda a la industria del ecoturismo a enfocarse y progresar.

Ariane, como bióloga, probablemente estuviste consciente de los conceptos de conservación y sostenibilidad desde etapas muy tempranas. Sin embargo, ¿cuándo aprendiste por primera vez sobre la sostenibilidad en relación al turismo?

Primero aprendí y conocí estos conceptos por separado, y luego logré conectarlos.

Desde niña, me interesaban los animales y la naturaleza. Mi tía me dio una membresía de regalo a la WWF Holanda (World Wildlife Fund – Organización Mundial de Conservación de la Naturaleza). Mis padres viajaban a lugares lejanos cuando éramos muy pequeños y siempre retornaban con muchas historias. Leíamos ávidamente National Geographic, aprendiendo sobre lugares alrededor del mundo.

Cuando empezamos a viajar como familia, siempre había un itinerario con una narrativa y una experiencia de aprendizaje, y combinaba naturaleza, cultura y descanso en la playa. Mis padres planeaban todo al detalle. En esos días, tú hacías esto por carta, telegrama, un teléfono fijo y una guía de información turística. La sostenibilidad no era un problema entonces, parecía haber mucho espacio en el mundo.

Durante la escuela secundaria, me volví cada vez más consciente de los problemas ambientales. Cosas como la crisis del petróleo de 1973 y los domingos sin coches, la lluvia ácida, un río Rin fuertemente contaminado y un importante escándalo de desechos tóxicos me vienen a la mente.

Mi “momento en el turismo sostenible” comenzó probablemente en México. Hice mi tesis final para mi MSc (maestría) en biología sobre las tortugas marinas y pasé un año en México. Patrullábamos y recogíamos datos de numerosas playas hermosas. Cuando visité Cancún en 1981, todavía estaba en construcción.

Me horrorizaba ver los grandes contrastes de los mega resorts con la (entonces) relativa zona vecina de la Península de Yucatán aún intacta. Los grandes resorts tampoco combinaban bien con el anidamiento de las tortugas en la playa. En México, comencé a estar mucho más consciente de la importancia de las comunidades locales tanto para la conservación como para el turismo.

¿Qué te hizo hacer esa transición profesional hacia la industria del turismo sostenible?

En primer lugar decidí que necesitaba aprender más acerca de los negocios con el fin de ayudar a la naturaleza. Para mi tesis de MBA, tuve la suerte de participar en un proyecto a largo plazo de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en África Occidental en la gestión del control de la Ceguera de los Ríos (Oncocercosis). Esta terrible enfermedad es transmitida por la mosca negra, que se reproduce en agua corriente y por lo tanto afecta a las personas que viven en granjas cerca de los ríos. Esto me abrió los ojos a otra realidad: la importancia de las condiciones básicas de salud y seguridad para las comunidades.

Comencé a trabajar en Shell, deseando aprender sobre la gestión y los viajes en otros países. En ese momento, pensé que se abría la posibilidad de un futuro allí en energía alternativa. Después de tres años trabajando en Holanda, me enviaron a Brasil.

Después de un año, conocí a mi marido allí. Próximo a dirigir su propio negocio, él estaba apoyando varias iniciativas pioneras de conservación en Brasil. Fue en ese momento en que me di cuenta que no tendría una carrera profesional en el mundo de la energía alternativa, ya que en realidad no era una prioridad para Shell. Si quería permanecer en Brasil, necesitaba hacer algo más.

Unos amigos míos habían puesto en marcha una de las primeras operadoras de ecoturismo en Brasil. Entre sus socios fundadores estaba Silvana Campello, pionera en ecoturismo y la bióloga que había organizado el primer curso oficial de guías de ecoturismo en Brasil para Embratur (el Instituto Brasileño de Turismo) en 1987. Pero le ofrecieron un trabajo soñado en el Banco Mundial y sus socios estaban buscando a alguien para reemplazarla. Así que cambié de rumbo.

Has sido la propietaria de la Consultora Bromelia durante un cuarto de siglo. El negocio comenzó siendo una operadora de ecoturismo y se expandió en una reputada consultora en la industria del turismo. ¿Puedes contarnos algo más acerca de la aparición de Bromelia y cómo ha evolucionado con los años?

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De derecha a izquierda, Ariane Janer, Ronald Sanabria, Ana Carina Homa, y Ana Carolina Lobo (Bonn, 2013).

Fue muy divertido dirigir una pequeña operadora de ecoturismo en Brasil, la investigación, la creación y operación de tours, ser guía, formar guías y comercializar productos a operadores turísticos internacionales. Justo cuando empezamos, nos pidieron crear de un tour de un día para visitar el Programa de Conservación del Titi León Dorado, cerca da Río. Este hermoso pequeño mono estaba en peligro de extinción en estado salvaje. Durante Río 92, esto fue practicamente un éxito con los delegados.

Pero a pesar de estos pequeños éxitos, oportunidades de negocio, aquel tiempo fue complicado. Brasil estaba en una crisis económica, el turismo internacional se redujo en un 50% y el país no era considerado como un destino de confianza para el ecoturismo por los operadores turísticos internacionales. Además de eso, los vuelos a Brasil eran más caros que a otros destinos competidores. Por lo tanto, la demanda era baja y teníamos que competir con los operadores convencionales, que tenían mucha más influencia de marketing. Por desgracia, mis socios no tenían el capital suficiente para resistir hasta que llegaran tiempos mejores y, aunque nos acercamos, no se logró elevar el capital de la empresa. Mis dos hijos nacieron en esos años. Decidí que no podía hacerlo todo sola, turistas y niños pequeños exigen mucha atención.

Bromelia pasó a un momento de hibernación, y yo me mantuve económicamente trabajando como investigador freelance en marketing de consumo para Euromonitor y después siendo analista financiero en un banco boutique de inversión llamado Baxter Straub. Estas experiencias fueron claves para reinventar Bromelia como consultora de negocios sostenibles (no sólo relacionados al turismo). Nos centramos en la elaboración de planes de negocios hechos a la medida, estudios de marketing, estudios estratégicos y capacitación. También trabajé en grandes proyectos como parte del equipo. Un buen ejemplo fue el Programa Brasileño de Certificación en Turismo Sostenible (PCTS en portugués), que fue coordinado por el Instituto de Hotelería y financiado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), el Ministerio de Turismo, APEX (Agencia Brasileña de Exportación) y SEBRAE (Sistema de Apoyo a los Negocios Pequeños).

El objetivo principal fue mejorar la calidad y sostenibilidad de los pequeños y medianos negocios de turismo en Brasil, a través de la estandarización, capacitación y asistencia técnica, certificación y marketing. Fui parte de un equipo central de calidad, estandarización y expertos en turismo sostenible. El programa estaba dirigido a hoteles de hasta 50 habitaciones y alcanzó a los stakeholders (grupos de interés) de los principales destinos en Brasil..

Fuiste cofundadora de EcoBrasil (Asociación Brasileña de Ecoturismo) en 1993 y permaneciste como Coordinadora Técnica hasta el 2014. ¿Cómo fue el proceso de creación de la organización y cuáles fueron algunos de los principales proyectos o iniciativas que se desarrollaron durante su tiempo allí?

La mayoría de pioneros en ecoturismo en Brasil se conocieron durante el Congreso de Ecoturismo en Ilheus en 1993. Los organizadores utilizaron como portada en los folletos promocionales una hermosa chica en burro en una playa. Realmente no entendían lo que era el ecoturismo, pero eran conscientes de que era una tendencia. Pusimos todas nuestras mentes a trabajar y concluimos que necesitábamos organizarnos mejor nosotros mismos y formalmente fundamos EcoBrasil en el Congreso de Viajes de Aventura (organizado por la Sociedad de Viajes de Aventura, que más tarde se convertiría en ATTA) en Manaos. Nuestra inspiración fue The Ecotourism Society (TES, aún no TIES en ese momento) y Megan Epler Wood y muchos otros pioneros a nivel internacional estuvieron allí, en la conferencia.

La gran mayoría de los fundadores iniciales de EcoBrasil continúan siendo líderes en ecoturismo y en turismo sostenible en Brasil e internacionalmente.

En los 90, el énfasis estaba en invertir en las personas difundiendo conocimiento y brindando capacitación en ecoturismo. Fuimos socios-colaboradores del gobierno, expertos de diferentes áreas y grandes ONGs, en proyectos como la Guía de Ecoturismo para Brasil (1994), el Programa de Ecoturismo Basado en la Comunidad de la WWF Brasil (1996 – 1999), Programa Piloto de Ecoturismo en Áreas Indígenas (1997), Buenas Prácticas de Ecoturismo en el Funbio Brasileiro para a Biodiversidade – Funbio (Fondo Brasileño para la Biodiversidad, 2000-2003), y el Benchmarking Internacional en Ecoturismo de la Associação Brasileira das Operadoras de Turismo Braztoa (Asociación Brasileña de Operadores de Turismo, 2004 – 2005).

Gradualmente el punto de interés del gobierno se volcó más hacia la sostenibilidad en el turismo, el turismo de aventura, el turismo social y basado en la comunidad, y la estandarización y certificación como herramientas para la promoción de la calidad, la seguridad y la sostenibilidad.

Entonces se crearon organizaciones nuevas. Por ejemplo, ABETA (Asociación Comercial de Aventura y Ecoturismo de Brasil) en reflejo de la creciente necesidad de ayudar a los negocios a ser más profesionales. ABETA también amplió los Programas de Certificación de Turismo Sostenible hacia certificación y estandarización de actividades de turismo aventura y seguridad, y se llevó a un contexto internacional.

La ONG Semeia está ahora promocionando la asociación público-privada para apoyar el turismo en áreas protegidas y ha logrado impulsar al sector público.

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Plan de Ecoturismo de Rondonia – Ferrocarril Mamore de Madeira (2001)

¿A qué retos se enfrentó EcoBrasil en cuanto al desarrollo del ecoturismo en Brasil y para posicionar al país como un eco-destino?

Es importante ser consciente de que Ecobrasil era solo una más de las numerosas organizaciones que estaban trabajando en turismo, conservación y con comunidades. A nivel nacional, el Instituto Brasileño de Ecoturismo – IEB  también hacía un gran trabajo. Por ejemplo, ellos hicieron un extenso inventario de los destinos ecoturísticos potenciales de Brasil.

Brasil es un extenso país con un importante mercado interno. Aunque ha sido visto como un solo destino a los ojos del mercado internacional, siempre fue un país compuesto de muchos destinos. Pero para pasar de la palabra al hecho, tú enfrentabas problemas logísticos, o básicamente necesitabas gastar dinero en viajar.

Las alianzas entre el sector público, el sector turístico, las ONGs conservacionistas y agencias de desarrollo fueron esenciales. WWF Brasil, Conservation International, The Nature Conservancy, SOS Mata Atlántica fueron algunas de las ONGs que apoyaron el ecoturismo.

La palabra “ecoturismo” tuvo inmediatamente un atractivo comercial. El sector del turismo convencional y los gobiernos a nivel nacional lo vieron más como una especie de polvo de hadas que podían espolvorear sobre el turismo de naturaleza en general. Las exageradas cifras de crecimiento anual del 15-20%, resultaron especialmente apetecibles para los gestores con visión a corto plazo. Así que si te asociaste con el gobierno, sectores turísticos y ONGs pro conservación, debiste ser muy precavido a la hora de gestionar las expectativas, sin que pierdan el interés.

Los inversores más serios del sector privado no estaban interesados el sector turístico en general, más aún cuando preferían proyectos a largo plazo y no emprendimientos ecoturísticos arriesgados y de pequeña escala. Muchos fondos de inversión, incluso aquellos con un enfoque ambiental, estaban en la búsqueda elevadas TIRs (Tasas Internas de Retorno), superiores al 20%. En Brasil, las tasas de interés siempre han sido elevadas y simplemente el coste de transacción para obtener un préstamo es una barrera para los pequeños negocios. Por ello, muchos emprendimientos ecoturísticos eran autofinanciadas o recibían un capital inicial-semilla proveniente de las ONGs o programas gubernamentales, como por ejemplo el Programa para el Desenvolvimento do Ecoturismo na Amazônia Legal – PROECOTUR (Programa de Desarrollo del Ecoturismo en la Amazonía Legal), fundado por el Banco Interamericano de Desarrollo. No todas estas inversiones fueron inteligentes, pero mucho de los principales productos de ecoturismo se establecieron en la década de los 90.

También se hicieron esfuerzos para implementar un sistema de concesiones en Parques Nacionales, pero a pesar de contar con el ejemplo de Foz de Iguazú, la combinación de burocracia y barreras de entrada para las pequeñas empresas mostraron que este sector todavía está esperando por despegar.

Es un reto mantener el atractivo de un buen producto ecoturístico en un destino que no es gestionado sosteniblemente. Y los destinos siempre están en peligro cuando los intereses económicos a corto plazo como la minería, el petróleo y, lamentablemente, el turismo de masas llegan con grandes promesas y luego dejan a las comunidades locales con las manos vacías.

O en el caso del desastre de la represa minera Samarco, con un terrible legado..

Eres miembro fundador de la Global Ecotourism Network – GEN (Red Global de Ecoturismo). ¿Qué motivó la creación de la organización? ¿Qué la hace diferente de las demás organizaciones de turismo sostenible existentes?

Ecobrasil ha estado trabajando con The International Ecotourism Society – TIES (la Sociedad Internacional de Ecoturismo) desde 1993. En el 2010, me pidieron ser parte de lo que resultó ser el último Consejo Asesor de TIES. Estaba compuesto por un gran grupo de personas de todo el mundo. Todos nosotros nos sentíamos cada vez más frustrados con la falta de transparencia financiera, la gestión y también con la dirección que TIES estaba tomando. Tratamos y tratamos de resolver los problemas internamiente. Después de la exitosa Ecotourism and Sustainable Tourism Conference – ESTC (Conferencia de Ecoturismo y Turismo Sostenible) del 2014 en Bonito, Brasil; el Consejo Asesor llegó a la conclusión de que no podía apoyar las ESTCs futuras sin una comprensión más profunda de los riesgos financieros.

En respuesta a este requerimiento, TIES  retiró silenciosamente al Consejo Asesor de su página web sin comunicárnoslo primero, y por ello renunciamos públicamente como grupo. Luego discutimos si valía la pena crear una nueva organización y contribuir a mantener viva la “llama” del ecoturismo, es decir ser un punto de referencia en materia de turismo sostenible.

Lo que hace GEN diferente son los muchos años de experiencia práctica en todos los aspectos relacionados al ecoturismo.

Hemos visto productos, destinos y organizaciones turísticas ponerse en marcha, crecer, probar, fallar e innovar. En ecoturismo hay muchas oportunidades perdidas e intentos por reinventar la rueda, por ello creemos que podemos ayudar a centrarse en los problemas, que es lo que marca la diferencia. GEN tiene como objetivo ser una red global que sea útil y muy práctica.

¿Algo más que te gustaría mencionar?

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Ariane Janer en el World Travel Market de América Latina (2013)

Una de las ventajas de hacerse mayor es que puedes ver cómo resultan las cosas. Intento seguir proyectos e iniciativas de las que he sido parte.

Cuando investigué la Kemp’s Ridley Turtle (Tortuga Lora) en México estaba al borde de la extinción, con menos de 1.000 nidos por año, menos del 1% de la población de 1947, pero gracias a la cooperación a largo plazo entre México y los EE.UU., las cifras mejoraron a más de 20,000 en el 2012. En la actualidad, los investigadores están nuevamente preocupados porque los números están cayendo, lo que podría ser un efecto de la catástrofe de la torre petrolífera Deep Water Horizon, pero también de una disminución de su alimento favorito, el cangrejo azul. Hoy en día, las tortugas son una importante atracción turística en muchos lugares. Tamar en Brasil es un buen ejemplo de ello.

El Titi León Dorado es también un ejemplo interesante. La población que se encontraba al borde de la extinción en estado salvaje en los años 60, está ahora ya por encima del objetivo fijado para el 2025, y un problema clave ahora es asegurar una suficiente extensión de selva protegida y corredores ecológicos. Las áreas protegidas, que suelen ser privadas, ofrecen nuevas oportunidades para el turismo.

Es importante recordar que todos nosotros somos “enanos parados sobre los hombros de gigantes”.

El Titi León Dorado es ahora una atracción turística, ya que un primatólogo brasileño, Adelmar Coimbra Filho, logró reunir a la comunidad brasileña e internacional para salvar a la especie. El lodge flotante Uakari en Mamirauá, para el que hice el plan de negocios original, fue construido para apoyar alternativas económicas en una reserva para el desarrollo sostenible en la reserva. La reserva fue creada a través de los esfuerzos de Marcio Ayres, quien realizó su tesis sobre el raro y endémico primate Uakari. Él a su vez se inspiró en el explorador del siglo XIX Henry Bates, quien escribió “El Naturalista en el río Amazonas”.

Gracias, Ariane.

Aprende más sobre la Global Ecotourism Network, EcoBrasil o conecta con Ariane Janer en LinkedIn.


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Ariane Janer sobre Ecoturismo y Turismo Sostenible en Brasil
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