David Weaver

David Weaver en esta entrevista nos lleva de vuelta a la costa este de Australia, a la Universidad Griffith. Vamos a exponer por qué, en lugar de “la lucha contra” el turismo de masas, sería mejor aceptarlo como un hecho y centrar nuestra atención en cómo utilizar las economías de escala en el turismo para resolver los problemas más urgentes.

David, ¿se acuerda de la primera vez que pensó en la sostenibilidad en relación con el turismo?

Honestamente, no puedo recordar mi primera toma de conciencia de esto bajo el concepto semántico real de “turismo sostenible”. Sin embargo, desde finales de los 70, puedo recordar una narración coherente en la que el turismo tradicional de masas se enmarca como destructivo, inconveniente, etc. En la década de los 80, el turismo alternativo fue entonces promocionado como una opción más coherente a seguir, supongo que como un sustituto, para el turismo sostenible.

Todo esto parecía muy disruptivo en el momento, y algunos de nosotros concebimos que el turismo de masas podía ser apropiado, así, influenciados como estábamos por la Teoría de la Dependencia y similares. Yo estaba en la facultad de Ciencias Sociales, pero tal vez habría tenido una perspectiva diferente si hubiera estado en la facultad de empresa.

Ahora en 2016, ¿qué ha cambiado?

Principalmente lo que ha cambiado es esta toma de conciencia de que el turismo de masas ha llegado para quedarse, y que nuestra atención debe centrarse en la consecución de turismo de masas sostenible, o lo que ahora llamo ‘turismo de masas ilustrado”.

El pensamiento del pasado sobre el turismo alternativo, viéndolo en retrospectiva, era ingenuo y basado en suposiciones incorrectas acerca de los beneficios del turismo a pequeña escala centrado en las comunidades. Ahora veo todas las formas de turismo como parte de un sistema global de turismo de masas, por lo que este último es un apéndice en lugar de una alternativa.

Basándonos en su investigación y experiencia, ¿dónde ve los principales retos para la investigación y práctica del turismo sostenible en Australia?

Todavía tenemos el eterno problema de la falta de conexión entre los profesionales y los académicos. Los debates que tenemos dentro de las universidades son prácticamente desconocidos y no tienen lugar dentro de la industria.

Al principio pensé que habría un beneficio mutuo de compartir nuestras ideas y conocimientos, pero ahora voy más allá y considero que se avanzará bien sin el soporte de la investigación académica.

Digo esto porque las empresas que sobrevivan tienen que ser resistentes, y las soluciones orgánicas a los problemas relacionados con la sostenibilidad están surgiendo todo el tiempo, basadas en la capacidad de respuesta del mercado y otras circunstancias. Lo mismo se aplica en las comunidades.

Por lo tanto, cuando un destino o producto está en un estado de crisis surge un “escenario de oportunidad” debido a la necesidad de responder a la crisis. ¡La insostenibilidad es, en última instancia, insostenible, porque por el hecho de serlo no puede persistir!

¿Cuáles deberían ser las prioridades en investigación de turismo sostenible para los próximos diez años?

La atención debe centrarse en identificar y cambiar el comportamiento de los consumidores, más allá del núcleo de consumidores que están basando sus compras de turismo basados en las prácticas ambientales y sociales.

La mayoría de nosotros somos ‘ambientalistas’ superficiales, preocupados por cuestiones como el cambio climático, pero poco dispuestos a hacer cambios reales en nuestro comportamiento para hacer frente a esos problemas. Por lo tanto, iniciativas como programas de reutilización de lino son populares entre los hoteleros porque dan sensación de llevar a cabo algo positivo, sin grandes incomodidades.

¿Por qué se debería marcar a la industria como “el villano” cuando simplemente está respondiendo de la misma manera que la mayoría de la gente en base a un “ambientalismo superficial”? Si los consumidores exigieran una reforma ambiental y social real, entonces los hoteles cambiarían más rápidamente como respuesta a las condiciones cambiantes del mercado.

Entonces, ¿cómo podemos lograr que los consumidores cambien su perspectiva? Algo de trabajo se ha hecho en el ámbito de la interpretación y la transformación, y es prometedora la investigación sobre la relación entre las experiencias límite y las emociones, por un lado, y el consecuente cambio de comportamiento en el otro.

A lo largo de su distinguida carrera, ¿ha habido organizaciones o personas que le han servido como modelos de conducta o fuente de inspiración?

Siempre admiré el trabajo de Richard Butler, cuyo modelo sobre el círculo de vida en el área de turismo (TALC en inglés) creó un marco para facilitar el compromiso con cuestiones como el turismo sostenible. En Australia me gustó el trabajo práctico de Ecoturismo Australia, que desarrolló el programa de certificación de ecoturismo más creíble del mundo, y continúa perfeccionándolo como garantizan por experiencia sus profesionales.

Los primeros trabajos de Green Globe también fueron influyentes para conseguir que la industria pensara en la sostenibilidad y que el mundo académico tomara inspiración, a pesar de que en realidad nunca generó mucha tracción real en el momento.

Entre sus líneas de investigación encontramos las zonas y parques nacionales protegidos en Australia, por los que recibió el prestigioso reconocimiento del Consejo de Investigación Australiano (ARC) y Descubrimiento – ¿Nos puede indicar de qué trata esta investigación?

Esto se relaciona con la idea de “turismo de masas ilustrado” que he citado anteriormente. De hecho, este proyecto me inspiró a acuñar el término y articularlo. La idea era explorar la disposición de los visitantes de áreas protegidas – desde los ecoturistas a los visitantes ocasionales – a participar en actividades que mejorarían la biodiversidad del parque y su integridad ecológica.

La encuesta indica al menos dos conclusiones principales. En primer lugar, el potencial de los voluntarios: en la actualidad, menos del uno por ciento de los visitantes, podría llegar a ser de hasta un 10%. Así que aquí la estrategia es educar a estos visitantes a cómo involucrarse.

En segundo lugar, el 75% de los visitantes no estarían dispuestos a llevar a cabo actividades específicas en el campo de la sostenibilidad, pero estarían dispuestos a participar en actividades ‘oportunistas’, como recoger basura o informar sobre incidencias durante su paseo. Veo esto como una vía para que las ‘masas’ se involucren con el parque y que, eventualmente, conduzca a mayores niveles de activismo.

En realidad se trata de cambiar la percepción del turismo de masas como una amenaza ambiental a una oportunidad ambiental.

¿Cuáles son sus pensamientos sobre el estado actual de la investigación del turismo sostenible en todo el mundo?

Hay focos de excelencia en todo el mundo, pero estos esfuerzos en general son difusos de modo que no hay evidencia de ningún movimiento integrado o concertado hacia una misma dirección; ni tampoco, como se mencionó antes, hay evidencia real de sinergias entre la industria y el mundo académico.

Sería lógico para las universidades crear clusters de excelencia para trabajar entre sí internamente, y luego con otros grupos, promover programas de turismo sostenible. Se dan ejemplos en el mundo que incluyen el sureste de Queensland (Universidad de Griffith, Universidad de Queensland, la Universidad de Southern Cross), el sur de Inglaterra (Universidades de Surrey, Bournemouth, Portsmouth), Beijing y Shanghai.

El problema de trabajar con las universidades individuales es que el turismo a menudo recibe una prioridad baja, y su condición de líder en sostenibilidad puede depender de uno o dos individuos que fácilmente pueden cambiar de proyecto o retirarse. Una agrupación en clúster, sin embargo, es más probable que sea resistente y duradera (sostenible!).

Hay académicos en países como el Reino Unido que son testigos de la creciente presión para demostrar el retorno de la inversión de la investigación académica y su impacto en la sociedad. En su opinión, ¿cuál es la mejor manera de conseguirlo?

Estamos empezando a comprometernos con este imperativo también aquí en Australia. El problema es que hemos sido formados para adquirir conocimientos y publicarlos en revistas especializadas; los impactos sociales positivos eran un resultado imprevisto y casual de ese trabajo. Pero es una realidad que tenemos que responder a la integración de impacto social en nuestras deliberaciones de investigación desde el principio, en lugar de hacerlo basados en las contribuciones teóricas al conocimiento.

Así que tal vez la primera pregunta que nos hacemos al componer las solicitudes de subvención es “¿Qué puedo hacer yo en la investigación turística que tendrá el máximo beneficio para el mayor número de personas?”. Aunque nuestros resultados son medibles y tangibles y demostrablemente beneficiosos, tendremos que trabajar en estrecha colaboración con las ONG pertinentes, grupos comunitarios y agencias gubernamentales para asegurar que un “líder” no académico trabaja con nosotros en la fase de implementación.

Las universidades tendrán que aliviar la presión sobre nosotros para producir resultados académicos de alto nivel, para que podamos poner más de nuestra energía en la comunicación con las partes interesadas en términos simples y ayudar más con la aplicación y el seguimiento.

Muchas gracias, David.

Conecta con el profesor David Weaver en LinkedIn o aprende más acerca de su investigación aquí.


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David Weaver, Profesor de Turismo en la Universidad de Griffith, Australia
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